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martes, 29 de noviembre de 2011

Oración celestial.

Que es la oración?

Simple y sencillamente la forma más efectiva y poderosa de comunicarnos con El Ser Supremo.

Él, no necesita de grandes ceremonias ni lugares lujosos para manifestarse frente a nosotros, lo único que nos pide como templo es nuestro corazón. Nada mas sencillo y simple!!!!

Ahora que lo sabemos nos será mucho más fácil comunicarnos con Él.

Esta simple pero efectiva oración nos servirá para estar en armonía con el universo, pero sobre todo con el Supremo Creador, te invito a orar con toda la devoción posible y verás los cambios tan positivos que se manifestaran en tu vida.

No es una oración para lograr riqueza, (eso viene de acuerdo a tu trabajo ).
Tampoco pretende darte falsas ilusiones para lograr un buen puesto, ( eso depende de tu desempeño).
Y podría enlistarte mil y una cosa que otras "oraciones" te prometen, lo único que si te promento es sentir paz interior, tranquilidad espiritual y sobre todo armonía y convivencia con Él.

Y, sintiendo todo esto lo demás vendrá por si solo.

Oracion celestial

Padre Eterno, tú que eres el dador y creador de todo cuanto mis ojos ven.
Tú, que eres dueño de absolutamente todo, y sin embargo compartes con nosotros
tu infinita riqueza y bondad.
Y para eso no nos pides nada a cambio.
Hoy desde el centro de mi corazón acudo a ti
solo para darte las gracias.
Y decirte que si tengo vida es tan solo porque siento el soplo divino
dentro de mi.
Se que Tú no necesitas que te lo diga, pero yo siento la necesidad
de saber que cuento contigo aún en los momentos que pueda olvidarme de ti.

Gracias Padre.

Rézala con toda la Fé posible y que Jesús y su santísima Madre te acompañen en todos los pasos de tu vida.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Poder de los Padres que Oran – Stormie Omartian.



Datos Técnicos
Stormie Omartian – El Poder de los Padres que Oran
PDF | Español | ISBN: 9780789909367 |Editorial Unilit | Titulo en Ingles: The Power of a Praying Parent | 208 Paginas | 2001 | 7.55MB | RAR
Descripción
Por qué arriesgar la vida de tu hijo cuando se la puedes dar a Dios? La ganadora de premios, cantante y compositora, Stormie Omartian y su esposo Michael pasado los últimos los últimos veinte años criando a sus hijos… y aprendiendo sobre el poder de la oración por ellos. Ahora en treinta capítulos cortos y fáciles de leer, ella comparte cómo puedes orar por tus hijos en cada edad y etapa de sus vidas.
Aprende cómo ir al Padre y poner cada detalle de la vida de tu hijo en sus amorosas y capaces manos: seguridad, desarrollo del carácter, presión de los compañeros, escuela,
matrimonio, amistades, relación con Dios, relaciones familiares, adolescencia, decisiones en la carrera.
Ya sea que tu hijo tenga tres o treinta años, nunca es tarde para descubrir el gozo que proviene de ser parte de la obra de Dios en la vida de tu hijo.

Indice

Prologo
01. Transformemonos en Padres que Oran
02. Entregar a mi hijo en las manos de Dios
03. Garantizar protección del mal
04. Experimentar amor y aceptación
05. Establecer un futuro eterno
06. Honrar a los padres y resistir la rebelión
07. Mantener buenas relaciones familiares
08. Atraer amigos puros y buenos modelos que imitar
09. Desarrollar apetitos por las cosas de Dios
10. Ser la persona que Dios creó
11. Seguir la verdad, rechazar la mentira
12. Disfrutar una vida de salud y sanidad
13. Tener la motivación para el apropiado cuidado del cuerpo humano
14. Inculcar el deseo de aprender
15. Identificar los dones y talentos dados por Dios
16. Aprender hablar vida
17. Permanecer atraído a la santidad y a la pureza
18. Orar por todo el cuarto de un niño
19. Disfrutar la libertad del temor
20. Recibamos dominio propio
21. Invitemos al gozo del Señor
22. Destruyamos la herencia de atadura de familia
23. Evitar el alcohol, las drogas y otras adicciones
24. Rechazar la inmoralidad sexual
25. Encontrar la pareja perfecta
26. Vivamos libres de la falta de perdón
27. Caminemos en arrepentimiento
28. Derribemos fortalezas impías
29. Busquemos la sabiduría y el discernimiento
30. Crezcamos en Fe
Apéndice

La pasion de Jesucristo – John Piper

John Piper - La Pasion de Jesucristo, Es la pregunta más importante del siglo XXI: Porqué Jesucristo sufrió tanto?

Piper, nos introduce con lo que para él es la pregunta más importante del siglo XXI: Porqué Jesucristo sufrió tanto? A partir de ahí, el autor desarrolla con abundante material bíblico, como es su característica, la respuesta a esa pregunta.
Pero para Piper, la última respuesta a la pregunta: Quién crucificó a Jesús? es: Dios. Fue Dios quien crucificó a Su Hijo. Todo el mensaje de la Biblia nos lleva, según nos aclara el autor, a esa conclusión.
Luego nos lleva a las palabras del profeta Isaías, “Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.” (Isaías 53:10). Y en el Nuevo Testamento cristiano dice, “[Dios] no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Romanos 8: 32). Como nos muestra y nos explica claramente, fue Dios quien hizo lo que había predestinado en la eternidad (Hechos 4: 27-28).
Pasión viene del latín que significa ’sufrimiento’, y el autor lo utiliza queriendo decir exactamente eso: “el sufrimiento y la muerte de Jesucristo.” Aquel que nunca pecó, a través de quien fueron hechas todas las cosas, quien tomó su muerte con suma autoridad. Fue Jesús quien escogió morir. Su Padre lo ordenó. Él se sometió.
“The Passion of Jesus Christ” nos provee cincuenta razones por las que Cristo vino a morir y a sufrir a esta tierra.

Indice
  • Absorber la ira de Dios
  • Complacer al Padre celestial
  • Aprender Obediencia y ser perfeccionado
  • Alcanzar Su propia resurrección de los muertos
  • Mostrar la riqueza del amor de Dios y Su gracia hacia los pecadores
  • Mostrar su propio amor por nosotros
  • Cancelar las demandas legales de la ley en nuestra contra
  • Convertirse en rescate para muchos
  • Para el perdón de nuestros pecados
  • Proveer la base de nuestra justificación
Características de la Descarga:
Formato: .PDF
Compresión: .rar
Peso: 5,250 KB
Idioma: Español



Si te gusto o sirvio te agradeceriamos dejaras un comentario.

lunes, 17 de enero de 2011

El Nuevo Testamento: El Apocalipsis.

Apocalipsis, esto es, Revelación de Jesucristo, se llama este misterioso Libro, porque en él domina la idea de la segunda Venida de Cristo (cf. 1, 1 y 7; I Pedro 1, 7 y 13). Es el último de toda la Biblia y su lectura es objeto de una bienaventuranza especial y de ahí la gran veneración en que lo tuvo la Iglesia (cf. 1, 3 y nota), no menos que las tremendas conminaciones que él mismo fulmina contra quien se atreva a deformar la sagrada profecía agregando o quitando a sus propias palabras (cf. 22, 18).
Su autor es Juan, siervo de Dios (1, 2) y desterrado por causa del Evangelio a la isla de Patmos (1, 9). No existe hoy duda alguna de que este Juan es el mismo que nos dejó también el Cuarto Evangelio y las tres Cartas que en el Canon llevan su nombre. "La antigua tradición cristiana (Papías, Justino, Ireneo, Teófilo, Cipriano, Tertuliano, Hipólito, Clemente Alejandrino, Orígenes, etc.) reconoce por autor del Apocalipsis al Apóstol San Juan" (Schuster-Holzammer).
Vigouroux, al refutar a la crítica racionalista, hace notar cómo este reconocimiento del Apocalipsis como obra del discípulo amado fue unánime hasta la mitad del siglo III, y sólo entonces "empezó a hacerse sospechoso" el divino Libro a causa de los escritos de su primer opositor Dionisio de Alejandría, que dedicó todo el capítulo 25 de su obra contra Nepos a sostener su opinión de que el Apocalipsis no era de S. Juan "alegando las diferencias de estilo que señalaba con su sutileza de alejandrino entre los Evangelios y Epístolas por una parte y el Apocalipsis por la otra". Por entonces "la opinión de Dionisio era tan contraria a la creencia general que no pudo tomar pie ni aún en la Iglesia de Alejandría, y S. Atanasio, en 367, señala la necesidad de incluir entre los Libros santos al Apocalipsis, añadiendo que "allí están las fuentes de la salvación". Pero la influencia de aquella opinión, apoyada y difundida por el historiador Eusebio, fue grande en lo sucesivo y a ella se debe el que autores de la importancia de Teodoreto, S. Cirilo de Jerusalén y S. Juan Crisóstomo en todas sus obras no hayan tomado en cuenta ni una sola vez el Apocalipsis (véase en la nota a 1, 3 la queja del 4o. Concilio de Toledo). La debilidad de esa posición de Dionisio Alejandrino la señala el mismo autor citado mostrando no sólo la "flaca" obra exegética de aquél, que cayó en el alegorismo de Orígenes después de haberlo combatido, sino también que, cuando el cisma de Novaciano abusó de la Epístola a los Hebreos, los obispos de Africa adoptaron igualmente como solución el rechazar la autenticidad de todo ese Libro y Dionisio estaba entre ellos (cf. Introducción a las Epístolas de S. Juan). "S. Epifanio, dice el P. Durand, había de llamarlos sarcásticamente (a esos impugnadores) los Alogos, para expresar, en una sola palabra, que rechazaban el Logos (razón divina) ellos que estaban privados de razón humana (a-logos)". Añade el mismo autor que el santo les reprochó también haber atribuido el cuarto Evangelio al hereje Cerinto (como habían hecho con el Apocalipsis), y que más tarde su maniobra fue repetida por el presbítero romano Cayo, "pero el ataque fue pronto rechazado con ventaja por otro presbítero romano mucho más competente, el célebre S. Hipólito mártir".
S. Juan escribió el Apocalipsis en Patmos, una de las islas del mar Egeo que forman parte del Dodecaneso, durante el destierro que sufrió bajo el emperador Domiciano, probablemente hacia el año 96. Las destinatarias fueron "las siete Iglesias de Asia" (Menor), cuyos nombres se mencionan en 1, 11 (cf. nota) y cuya existencia, dice Gelin, podría explicarse por la irradiación de los judíos cristianos de Pentecostés (Hech. 2, 9), así como Pablo halló en Éfeso algunos discípulos del Bautista (Hech. 19, 2).
El objeto de este Libro, el único profético del Nuevo Testamento, es consolar a los cristianos en las continuas persecuciones que los amenazaban, despertar en ellos "la bienaventurada esperanza" (Tito 2, 13) y a la vez preservarlos de las doctrinas falsas de varios herejes que se habían introducido en el rebaño de Cristo. En segundo lugar el Apocalipsis tiende a presentar un cuadro de las espantosas catástrofes y luchas que han de conmover al mundo antes del triunfo de Cristo en su Parusía y la derrota definitiva de sus enemigos, que el Padre le pondrá por escabel de sus pies (Hebr. 10, 13). Ello no impide que, como en los vaticinios del Antiguo Testamento y aún en los de Jesús (cf. p. ej. Mt. 24 y paralelos), el profeta pueda haber pensado también en acontecimientos contemporáneos suyos y los tome como figuras de lo que ha de venir, si bien nos parece inaceptable la tendencia a ver en estos anuncios, cuya inspiración sobrenatural y alcance profético reconoce la Iglesia, una simple expresión de los anhelos de una lejana época histórica o un eco del odio contra el imperio romano que pudiera haber expresado la literatura apocalíptica judía posterior a la caída de Jerusalén. A este respecto la reciente Biblia de Pirot, en su introducción al Apocalipsis, nos previene acertadamente que "autores católicos lo han presentado como la obra de un genio contrariado... a quien circunstancias exteriores han obligado a librar a la publicidad por decirlo así su borrador" y que en Patmos faltaba a Juan "un secretario cuyo cálamo hubiese corregido las principales incorrecciones que salían de la boca del maestro que dictaba". ¿No es esto poner aun más a prueba la fe de los creyentes sinceros ante visiones de suyo oscuras y misteriosas por voluntad de Dios y que han sido además objeto de interpretaciones tan diversas, históricas y escatológicas, literales y alegóricas pero cuya lectura es una bienaventuranza (1, 3) y cuyo sentido, no cerrado en lo principal (10, 3 y nota), se aclarará del todo cuando lo quiera el Dios que revela a los pequeños lo que oculta a los sabios? (Lc. 10, 21). Para el alma "cuya fe es también esperanza" (I Pedro 1, 19), tales dificultades, lejos de ser un motivo de desaliento en el estudio de las profecías bíblicas, muestran al contrario que, como dice Pío XII, deben redoblarse tanto más los esfuerzos cuanto más intrincadas aparezcan las cuestiones y especialmente en tiempos como los actuales, que los Sumos Pontífices han comparado tantas veces con los anuncios apocalípticos (cf. 3, 15 s. y nota) y en que las almas, necesitadas más que nunca de la Palabra de Dios (cf. Am. 8, 11 y nota), sienten el ansia del misterio y buscan como por instinto refugiarse en los consuelos espirituales de las profecías divinas (cf. Ecli. 39, 1 y nota), a falta de las cuales están expuestas a caer en las fáciles seducciones del espiritismo, de las sectas, la teosofía y toda clase de magia y ocultismo diabólico. "Si no le creemos a Dios, dice S. Ambrosio, ¿a quién le creemos?".
Tres son los sistemas principales para interpretar el Apocalipsis. El primero lo toma como historia contemporánea del autor, expuesta con colores apocalípticos. Esta interpretación quitaría a los anuncios de S. Juan toda su trascendencia profética y en consecuencia su valor espiritual para el creyente. La segunda teoría, llamada de recapitulación, busca en el libro de S. Juan las diversas fases de la historia eclesiástica, pasadas y futuras, o por lo menos de la historia primera de la Iglesia hasta los siglos IV y V, sin excluir el final de los tiempos. La tercera interpretación ve en el Apocalipsis exclusivamente un libro profético escatológico, como lo hicieron sus primeros comentadores e intérpretes, es decir S. Ireneo, S. Hipólito, S. Victorino, S. Gregorio Magno y, entre los posteriores modernos, Ribera, Cornelio a Lápide, Fillion, etc. Este concepto, que no excluye, como antes dijimos, la posibilidad de las alusiones y referencias a los acontecimientos históricos de los primeros tiempos de la Iglesia, se ha impuesto hoy sobre los demás, como que, al decir de Sickenberger, la profecía que Jesús revela a S. Juan "es una explanación de los conceptos principales del discurso escatológico de Jesús, llamado el pequeño Apocalipsis".
Debemos además tener presente que este sagrado vaticinio significa también una exhortación a estar firmes en la fe y gozosos en la esperanza, aspirando a los misterios de la felicidad prometida para las Bodas del Cordero. Sobre ellos dice S. Jerónimo: "el Apocalipsis de S. Juan contiene tantos misterios como palabras; y digo poco con esto, pues ningún elogio puede alcanzar el valor de este Libro, donde cada palabra de por sí abarca muchos sentidos". En cuanto a la importancia del estudio de tan alta y definitiva profecía, nos convence ella misma al decirnos, tanto en su prólogo como en su epílogo, que hemos de conservar las cosas escritas en ella porque "el momento está cerca (1, 3; 22, 7). Cf. I Tes. 5, 20; Hebr. 10, 37 y notas. "No sea que volviendo de improviso os halle dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad! (Marc. 13, 36 s.). A "esta vela que espera y a esta esperanza que vela" se ha atribuido la riqueza de la vida sobrenatural de la primitiva cristiandad (cf. Sant. 5, 7 y nota).
En los 404 versículos del Apocalipsis se encuentran 518 citas del Antiguo Testamento, de las cuales 88 tomadas de Daniel. Ello muestra sobradamente que en la misma Biblia es donde han de buscarse luces para la interpretación de esta divina profecía, y no es fácil entender cómo en visiones que S. Juan recibió transportado al cielo (4, 1 s.) pueda suponerse que nos haya ya dejado, en los 24 ancianos, "una transposición angélica de las 24 divinidades babilónicas de las constelaciones que presidían a las épocas del año", ni cómo, en las langostas de la 5a. trompeta, podría estar presente "la imaginería de los centauros", etc. Confesamos que, estimando sin restricciones la labor científica y crítica en todo cuanto pueda allegar elementos de interpretación al servicio de la Palabra divina, no entendemos cómo la respetuosa veneración que se le debe pueda ser compatible con los juicios que atribuyen al autor incoherencias, exageraciones, artificios y fallas de estilo y de método, como si la inspiración no le hubiese asistido también en la redacción, si es verdad que, como lo declara el Concilio Vaticano, confirmando el de Trento, la Biblia toda debe atribuirse a Dios como primer autor.


LibrosEnRed

miércoles, 12 de enero de 2011

Frases célebres

Dios sólo se deja ver por la incomprensión grandeza de sus obras.
P. A. de Alarcón
Comprendo la ira contra Dios, pero no comprendo que se pueda negar su existencia.
Barbey D'Aurevilly
Ninguna cosa hay más alta que Dios, y ninguna más baja que el cieno de que el hombre fue formado.
San Bernardo
No yace en el fulgurar de los astros, sino en la más insignificante hierbecilla, ¿no vemos por ventura a Dios si nos aplicamos a descubrirle con la luz de la inteligencia?
Carlyle
Dios, tal como nosotros lo concebimos, no puede concebirse más que como un espíritu puro, independiente y libre de todo elemento material, un espíritu que percibe todas las cosas, que imprime movimiento a todo, teniendo en sí el principio del movimiento eterno.
Cicerón
Dios se sirve regularmente del infortunio como de un estribo para levantarnos.
Chateaubriand
Dios crea cada margarita separadamente, pero nunca se cansa de crearlas. Puede ser que Él tenga el apetito eterno de la infancia. Porque nosotros hemos pecado y envejecemos, pero nuestro Padre es más joven que nosotros.
Chesterton
Honra a Dios con el silencio y trata de agradarle no con las palabras, sino con las obras.
Demófilo
Todo cuanto me muestra a Dios en mi interior, me fortalece. Todo cuanto me lo muestra fuera de mí, me debilita.
Emerson
Dios está mirando siempre al hombre, aunque el hombre, para pecar, cierre los ojos para no ver a Dios.
C. Fernández
Honren los otros a Dios con sus hecatombes; yo le honrará reconociendo la grandeza de su saber, la grandeza de su poder, la grandeza de su bondad.
Galeno
Dios es el invisible evidente.
Víctor Hugo
El ojo ve bien a Dios solamente a través de la lágrimas.
Víctor Hugo
El hombre es una infinitamente pequeña copia de Dios. Bastante gloria es ésta para el hombre. A pesar de mi insignificancia, reconozco que Dios está en mí.
Víctor Hugo
La imposibilidad de probar que Dios no existe, es la mejor prueba de su existencia.
La Bruyère
Es absolutamente necesario persuadirse de la existencia de Dios; pero no es al propio tiempo necesario que sea demostrada.
Kant
Quitad a Dios del universo, y el universo no es más que una gran ilusión.
Lamennais
Dios es Lo más claro y Lo más impenetrable.
Lacordaire
Suprimid a Dios y se habrá hecho la noche en el alma humana.
Lamartine
Aquél será dichoso y de buena ventura, que en su ayuda pone a Dios poderoso, que en solo Dios se escuda, y nunca su fiducia de Dios muda.
Fray Luís de León
Jamás Dios abandona a los suyos.
Fray Luís de León
Mide dios como medimos y perdona como perdonamos y nos socorre en la manera y las entrañas que nos ve socorrer.
Fray Luís de León
Dios se prueba por la imposibilidad de probar nada sin Él.
Madrolle
Dios existe. No debemos ni queremos probarlo: intentarlo, nos parecería blasfemia, como negarlo locura. Dios existe porque nosotros existimos. Dios vive en nuestra conciencia, en la conciencia de la humanidad, en el Universo que nos circunda.
G. Mazzini
¿Podemos nosotros, aquí abajo, hacer de Dios un objeto de nuestras discusiones?
Napoleón
Dios es como el viento que pasa: se siente por todas partes y no se ve en lugar alguno.
J. Normand
No hay más que dos especies de personas razonables: o aquellas que sirven a Dios de todo corazón porque lo conocen, o aquellas que no lo conocen y lo buscan afanosamente.
Pascal
Es el corazón y no en la razón que siente a Dios.
Pascal
La imposibilidad en que estoy para probar que Dios no existe me descubre su existencia.
Pascal
Dios nos ha dado dos alas para volar hasta Él: el amor y la razón.
Platón
Tres cosas conducen a Dios: la música, el amor y la filosofía.
Plotino
Yo no creo que hay un Dios, yo sé que lo hay. Dios no se demuestra, se impone.
Renant
En Dios mi esperanza fundo, y no hay poder en el mundo contra aquel que en Dios confía.
Ruiz de Alarcón
Todo lo que está bajo nuestra mirada se anima para celebrar las alabanza de Dios. Un corazón penetrativo sabe perfectamente el sentido oculto de esa común agitación. ¿El ruiseñor no entona acaso su himno encima de la rosa, porque cada espina tiene una lengua para alabar a Dios?.
Saadi
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
Santa Teresa
Es cosa que da que pensar el que aquellos que no han tenido a Dios durante la vida, quieren uno a la hora de la muerte.
Abate Sergè
Dios nos muestra su gran poder en el céfiro suave, no en la tempestad.
Rabindranath Tagore
Dios se avergüenza cuando el próspero se vanagloria de se especialmente favorecido por él.
Rabindranath Tagore
Dios puede cansarse de grandes imperios, pero nunca de pequeñas flores.
Rabindranath Tagore
Dios habla al hombre: "Te hago daño porque te curo, te envío mi castigo porque te amo".
Rabindranath Tagore
Tu ídolo se ha deshecho en polvo, para que sepas que el polvo de Dios es más grande que tu ídolo.
Rabindranath Tagore
Si Dios no existiese, habría que inventarlo.
Voltaire
"El sonido es un movimiento... "La electricidad es un movimiento..." "La luz es un movimiento..." La ciencia no posee otras definiciones. Ella pretende, no obstante, negar a Dios, porque no puede definirlo.
Constancio C. Vigil
Mira bien que no hay cosa en todo el universo, grande ni pequeña, que si miras su principio, su naturaleza y propiedad y fuerza, no te ponga en camino para considerar las maravillas de Dios.
Juan Luis Vives
Quien quiera profundizar en la majestad de Dios, será cegado por su gran fulgor.
Juan Luis Vives
En todas partes, delante y detrás de nosotros está Dios. Todo va bien.
Whittier

viernes, 7 de enero de 2011

Las Doce Verdades del Mundo

Las Doce Verdades del Mundo

1.-De las Doce verdades del mundo decimos una.
R.-Una es Sta. casa de Jerusalén donde Jesucristo crucificado vive y reina por siempre jamás.Amén.

2.-Decid la dos.
R.-La dos son las Tablas de Moisés donde dejo grabada su Divina Ley.

3.-Decid la tres.
R.-Las Tres Divinas Personas de la Sma.Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

4.-Decid la cuatro.
R.-Los Santos Cuatro Evangelios.

5.-Decid la quinta.
R.-Las Cinco Llagas que quedarón en el Sagrado Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo.

6.-Decid la seis.
R.-Los seis Candelabros que arden en el Altar para celebrar la Misa Mayor.

7.-Decid la séptima.
R.-La séptima,son las Siete Palabras que dijo Jesucristo en la Santa Cruz.

8.-Decid la octava.
R.-Las ocho angustias.

9.-Decid la nueve.
R.-Los nueve meses que María Santísima trajo a Jesucristo en su Purísimo Vientre.

10.-Decid la diez.
R.-La diez son los Diez Mandamientos.

11.-Decid la once.
R.-Son las once mil Vírgenes que asisten al Trono de la Beatísima Trinidad.

12.-Decid la doce.
R.-La doce son los Doce Apóstoles que acompañarón a Jesucristo desde su predicación hasta su muerte
de Cruz en el Calvario.

La Oración es como sigue.

Los doce Apóstoles
Las Once Mil Vírgenes
Los diez Mandamientos
Los Nueve Meses
Las Ocho angustias
Las Siete Palabras
Los Seis Candelabros
Las Cinco Llagas
Los Cuatro Evangelios
Las Tres Divinas Personas
Las Dos Tablas de Moisés
Y La Santa casa de Jerusalén donde Jesucristo vive y reina
por siempre jamás;me ayuden y me protejan por los siglos de los siglos.
Amén.

La Oración del Padre Nuestro

La oración del Padre Nuestro es sin duda la máxima de todos los fieles.
Es la manera de comunicarnos directamente con el Supremo Creador.

Padre Nuestro que estás en los cielos,
Santificado sea tu nombre,
Venga a Nos tu reino,
Hágase Señor Tú voluntad,asi en la Tierra como
en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada dia.
Perdona nuestras ofensas,como también nosotros perdonamos
a quien nos ofende.
No nos dejes caer en tentación.
Y líbranos de todo mal.
Amén.

miércoles, 5 de enero de 2011

Inluyente filósofo y ateo acepta que existe Dios



El reciente libro de este famoso ex- ateo británico ha creado una gran controversia en los medios blog alrededor de todo el mundo.

El libro se titula “There Is a God: How the World’s Most Notorious Atheist Changed His Mind (Hay un Dios: Cómo el ateo más notorio del mundo cambió su mente)” por Antony Flew y Roy Varghese, pasado por la editorial HarperOne.

Cómo cambió su convicción sobre la existencia de Dios .

El filósofo británico Anthony Flew es quizás el ateo más conocido de su generación. Si usted ha estado en una clase de filosofía en la Universidad donde el profesor quiere demostrar la falsedad de la existencia de Dios posiblemente citó a Flew.

Él ha sido catalogado como el filósofo ateo más influyente del mundo. Curiosamente vive en la ciudad de Reading, en Inglaterra, donde está localizada la sede mundial de las Sociedades Bíblicas Unidas y a donde viajo por lo menos tres veces al año para reuniones.

Cuando se dio la noticia de su cambio hace unos años muchos no lo podían creer. El 9 de Diciembre de 2004 anunció a Prensa Asociada que ahora cree en la existencia de Dios.

Basado sobre su propia investigación científica y académica, Flew expresó que la ciencia apunta a un diseñador inteligente del universo.

Según Flew la evidencia de la investigación del ADN le convenció que la estructura genética de la vida biológica es muy compleja para haber evolucionado completamente por sí misma. Dijo además que la teoría Darwiniana explica mucho, pero no puede explicar cómo comenzó la vida.

Antony Flew fue uno de los máximos exponentes del ateísmo en el mundo. Su famoso discurso “Theology and Falsification” (Teología y falsificación) se convirtió en la publicación filosófica más reimpresa en las últimas cinco décadas.

Este discurso fue presentado en una reunión en el Oxford Socratic Club (El Club Socrático de la Universidad Oxford, en Inglaterra) que fue presidido por el conocido escritor cristiano C. S. Lewis.

Las reacción de sus colegas no se hicieron esperar

Un artículo de Mark Oppenheimer titulado “The Turning of an Atheist (”El cambio de un ateo” ), publicado en el New York Times, ha generado discusiones en los medios blog de todo el mundo y sin duda una respuesta apasionada del editor.

Oppenheimer caracteriza a Flew como un viejo hombre senil que es manipulado y explotado por los cristianos evangélicos para sus propios propósitos.

En el libro Flew no se declara un cristiano, sino que ahora admite la creencia en “una inteligencia que explica nuestra propia existencia y la del mundo.” “Estuvimos bastante trastornados y frustrados por este escrito” (de Oppenheimer), dijo Mark Tauber, editor de HarperOne.

“Una cosa es reseñar, preguntar y discutir las ideas de un libro, pero Oppenheimer no lo hizo, sino que atacó la integridad nuestra y la de nuestro autor. “Parece que él vio esto como oportunidad para hacerse un nombre.”

“Antony Flew, de 84 años de edad, tiene una condición conocida como afasia nominal” (que afecta la capacidad para recordar nombres), dijo Tauber. “Oppenheimer tomó ese hecho y saltó de allí a senilidad y después implicó que Flew no escribió el libro”.

Tauber precisó que escribir bajo la firma de otro es una práctica ubicua en publicaciones. También dijo que Flew había repasado a fondo el manuscrito y había firmado como que este escrito representaba exactamente sus opiniones.

HarperOne lanzó una declaración de Antony Flew: “Mi nombre está en el libro y representa exactamente mis opiniones. No permitiré que se publique un libro con mi nombre con el cual no estoy cien por ciento de acuerdo.

Necesité que alguien lo escribiera porque tengo 84 años. Ese fue el papel de Roy Varghese. La idea que alguien me manipuló porque soy viejo es exactamente incorrecta. Puedo ser viejo, pero es difícil que alguien me manipule. "Éste es mi libro y representa mi pensamiento.”



Antony Flew - Su Conclusión

Antony Flew es un pensador honesto que finalmente reconoció la existencia de Dios. Como muchos de nosotros, el reconocer es un paso enorme. Sin embargo, cuando se trata de las preguntas de Dios, propósito, significado, orígenes, y destinos, ¿podemos descansar en el simple reconocimiento? ¿Qué hay de las observaciones de Flew acerca del Diseño Inteligente -- la inmensidad, intensidad, y complejidad de todo? -- ¿no nos obliga a avanzar y buscar señales adicionales de la verdad en la trayectoria de nuestras vidas?

Fuente internet